La mujer fatal y el hombre parlanchín
Las historias sencillas suelen ser tremendamente complicadas...
– Voy a contarte una historia. En el siglo XVIII las tuercas y los tornillos se fabricaban a mano. Era una tarea muy lenta y laboriosa de manera que se hacían por separado. El que la rosca de una tuerca se acomodara a la de un tornillo era cuestión de suerte más que otra cosa. Una vez fabricada una tuerca tenía que probarse con todos los tornillos y como puedes suponer no era fácil. Las roscas no tenían ninguna precisión y se resistían a encajar la una con la otra. Había que intentarlo una y otra vez hasta dar con el tornillo que perteneciera a la tuerca y que formara su pareja para siempre. Más o menos esta es nuestra historia.
– Siempre pensé que te faltaba un tornillo pero no de esa clase.
– No me gusta la gente que se empeña en algo que no está hecho a su medida.

Paul Varjak dijo
...
-Dame un beso.
-Pero tendrá que ser...un beso de tornillo.
-Calla!No lo digas!
-Quieres que me calle?Estás segura?.....
....Tu has estado en el desierto del Gobi?....
23 Mayo 2006 | 09:41 AM