Como cada año, el post de hoy es para él. Me beberé una cerveza y brindaré pensando en los buenos momentos que pasamos juntos. Me gustaba especialmente cuando estando enferma me decía, "tranquila, hoy te pincharé sin aguja". Por supuesto, ponía la aguja en la jeringuilla cuando me daba la vuelta. Después, mientras yo me quejaba de su engaño, me daba un libro. Y ya está, se me pasaba.
